EL CASTING

martes 4 de agosto de 2009

La otra noche volvieron a emitir “Depredador”, una absurda película protagonizada por Schwarzenegger que transcurre en la selva centroamericana. El argumento pasa por la desaparición de unos agentes de la CIA que aparentemente han sido secuestrados por la guerrilla mientras trasladaban una valija con documentos comprometedores. El grupo de comandos a las órdenes de Schwarzenegger es enviado a la zona para rescatarlos, pero allí tropieza con dos imponderables: los rehenes han muerto, los documentos han hecho las veces de papel higiénico y un alienígena belicoso merodea por los alrededores. El resultado es un sanguinario goteo de víctimas en el grupo hasta que el último superviviente, Arnold claro, acierta a descubrir el punto débil de su invisible y casi indestructible enemigo. Todo es deliciosamente inverosímil, aunque ameno. Lo llamativo de la película, rodada hace más de veinte años, es que al menos tres de los actores se han dedicado posteriormente a la política: además de Schwarzenegger, actual gobernador de California, Jesse Ventura fue gobernador de Minnessota durante cuatro años y Sonny Landham compitió sin éxito en las primarias republicanas para el cargo de gobernador de Kentucky. Hay otras coincidencias entre los tres: Schwarzenegger ha practicado el culturismo, Jesse Ventura ha sido profesional de lucha libre y Sonny Landham se inició en el ambiente del cine como guardaespaldas de celebridades. Todo esto no puede ser casual: los norteamericanos tienden a asimilar la función de gobernante con la de “sheriff”. Ahora bien, imaginemos a Antonio Banderas como presidente de la Junta de Andalucía, a Imanol Arias como “lehendakari” o al “molt honorable” Juanjo Puigcorbé. No es seguro que la calidad de nuestra democracia se resintiera ante tanta honestidad. Un actor profesional siempre es mejor que uno aficionado.